Cultivo de marihuana en terrazas

El cultivo de marihuana en el exterior, ya sea en tierra o en terraza, es una de las modalidades de cultivo más usadas, sin embargo, para poder llevarla a cabo hay que tener una serie de condiciones favorables. En este artículo te vamos a enseñar cómo puedes realizar tu cultivo de marihuana en terrazas mediante unos, como siempre, sencillos y amenos pasos. Nada de rodeos.

Antes que nada, ¿tiene tu terraza las condiciones adecuadas?

Muchas personas pueden tener una terraza pero no todas reúnen las condiciones necesarias para poder realizar un buen cultivo de marihuana en ellas. ¿Qué es lo que se necesita? Pues antes de empezar, y para no perder tiempo ni dinero, debes asegurarte que tu terraza tiene al menos 6 horas de sol directo. Si es así, ya casi lo tienes todo; pero hay un par de detalles más a tener en cuenta. Principalmente asegúrate de que tu terraza está lo suficientemente escondida y no es visible desde la calle. En cuanto al tamaño… podríamos decir que no importa; pero cuanto más grande mejor.

El resto de lo que te falta es…

  • Semillas de calidad, las que quieras, pero de calidad. Si son feminizadas, tanto mejor porque así podrás aprovechar mejor todo el espacio del que dispongas.
  • Macetas de 0.25, 11, 25 y 45 litros. La última medida es solo para los cultivadores que tienen terrazas muy grandes.
  • Tierra de muy buena calidad que contenga humus, mantillo, perlita y turba negra o fibra de coco.
  • Humus de lombriz
  • Guano de murciélago en polvo y Bat de guano de murciélago líquido
  • Cenizas de algas marinas (Nutrihemp)
  • Algún insecticida biológico
  • Própolis
  • Bacillus Thuringiensis
  • Abono para cannabis tanto de crecimiento como de floración, pero ambos biológicos mucho mejor.
  • Un pulverizador de 2 litros

Al lío, así es como tienes que realizar el cultivo de marihuana en terrazas, paso a paso

Antes de nada, es importante tener en cuenta en qué fecha vamos a comenzar a cultivar. Lo mejor para los cultivos de marihuana en terrazas es comenzar entre abril y mayo. ¿Por qué? Porque si lo haces antes puede que tus plantas crezcan más de lo que preveías y al final te traiga problemas.

Paso 1: La germinación

Es el momento de poner tus semillas a germinar y cuando ya salgan las raíces, las trasplantas a una maceta de 0.25 litros regándolas a partir de ahí pero sólo cuando la tierra se vaya secando y siempre con agua que tenga el pH corregido a 6. Ahora, deja las macetas con la luz directa del sol. Las plántulas aparecerán entre 5 y 10 días.

Paso 2: El primer trasplante

Después de unas tres semanas las plantas deberían tener unos 20 centímetros de altura y haber alcanzado hasta 3 pares de hojas reales. Siendo así, cuando la tierra esté seca retira la maceta. Si ves una buena estructura de base, es buen momento para trasplantar tus plantas a otra maceta de 11 litros de capacidad. Para ello, haz una mezcla con 80% de tierra de calidad, un 20% de humus de lombriz, medio kilo de guano de murciélago y 250 gramos de Nutrihemp por cada 100 litros de tierra. Introduce aquí tu planta y sigue regándola con agua que tenga el pH corregido a 6.

Paso 3: Añadir una ayuda para el crecimiento

A partir de la tercera semana después del trasplante, debemos añadir una vez por semana al agua el abono de crecimiento.

Paso 4: Poda apical

La realizaremos cuando hayamos llegado a la cuarta semana después del trasplante, que sería la octava después del inicio de cultivo. Pero ¿qué es esto? Para los que no lo sepan, se trata de cortar el ápice o brote superior justo por encima del quinto par real de hojas (para este entonces ya estaría por el séptimo u octavo par). ¿Y para qué? Pues para favorecer que se formen entre 6 y 10 nuevas ramas principales. Más ramas, más cogollitos, más paraíso.

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Paso 5: Último trasplante

Después de esta poda, hay que trasplantar la o las plantas a macetas de 45 litros que contengan una mezcla de 80 litros de tierra preparada, 20% de humus de lombriz, medio kilo de guano de murciélago y 200 gramos de Nutrihemp por cada 100 litros de tierra. Cuando hayas hecho este trasplante, riega solo con agua las dos primeras semanas y después de la tercera, añade al agua una vez por semana el abono de crecimiento hasta que aparezcan los primeros cogollos. Para el mes de agosto, por el que andaremos en este punto, las plantas ya deberían medir entre 100 y 225 centímetros.

Paso 6: La floración

Cuando aparezcan las primeras flores y ya formen cogollos, regaremos con agua mezclada con abono de floración una vez por semana, el resto de los riegos serán solo con agua. Cuando los cogollos estén bien formados añadiremos además guano de murciégalo líquido y aumentamos la frecuencia del abono a dos veces por semana hasta que los cogollos maduren (los pistilos se secan y se vuelven de color rojizo). A partir de aquí regamos solo con agua hasta el momento de la cosecha.

Paso 7: La cosecha

Cuando el 80% de los pistilos de los cogollos se hayan secado, es el momento para cosechar lo que llevas meses currándote. Si te cuesta distinguirlos, usa una lupa. Puedes ver más información sobre la cosecha de marihuana de exterior aquí.

Y fin de la historia. Ya a estas alturas tendrás una marihuana exquisita que podrás aprovechar de las mil formas que se te ocurran. Y sobre todo estarás listo para realizar tus próximos cultivos de marihuana en terrazas a nivel experto. ¡Que no te falte de nada!

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